EL FLAMENCO LLEGARÁ A SER MESTIZO Por Fernando Iwasaki
Con la muerte del bailaor Roberto Ximénez -pareja de baile de Argentinita y Pilar López- ha desaparecido la última gran figura viva del flamenco que recorrió el mundo durante los años cuarenta. Fue discípulo del Estampío y el primero que llevó una compañía a Tokio en 1955, aunque lo más importante es que triunfó en los escenarios españoles siendo mexicano, algo impensable en la España contemporánea. A diferencia del jazz -que superó hace décadas los prejuicios étnicos y nacionalistas que cuestionaban el swing de cualquier músico que no fuera afroamericano-, el flamenco sigue siendo una expresión artística cerrada para los intérpretes de otros países en los festivales y escenarios andaluces. No obstante, durante la primera mitad del siglo XX triunfaron los bailaores mexicanos Luisillo, Manolo Vargas y Roberto Ximénez, quienes alternaron con el italiano José Greco y el guatemalteco Roberto Iglesias. ¿Cuánto le debe la danza española al argentino José Maestro Granero? Su Medea (1984) e...