La milonga del vinilo

DIEGO A. MANRIQUE 17 ABR 2016 - Algo me inquieta del Record Store Day, que se desarrolló el sábado. Aunque las tiendas de discos tengan toda mi simpatía, me alarma que la oferta de su Día internacional pivote sobre objetos, no sobre música. Seamos serios: no parece esencial que se lance el último álbum de Motörhead en tres colores diferentes, que se publiquen picture discs de añejos temas de Bowie o que se saquen conocidas grabaciones de Coltrane para el sello mafioso Roulette en un elepé de 25 centímetros. Ningún problema con su existencia: todos hemos pillado discos por tratarse de piezas raras/atractivas. Pero resulta preocupante que la música quede reducida a mero fetiche. Estos días, IMC Unlimited, empresa dedicada a investigación de mercados, hacía público un sondeo sobre los compradores británicos de vinilos. Casi la mitad reconocía que no escuchaba los discos que adquiría (de hecho, un siete por ciento ni tiene tocadiscos ni planea adquirir uno). Compran por puro col...