MÚSICAS DE UN DÍA Por Antonio Muñoz Molina
En las inmediaciones del Teatro Real, donde iba a celebrarse el ensayo general de Las bodas de Fígaro , el violinista callejero tocaba una de las arias más célebres de esa ópera, y el sonido débil y tortuoso de su violín era, sin embargo, una anticipación y un recuerdo de la música que unos minutos más tarde yo iba a disfrutar. Lo conozco de otras veces, y ya me recibe con una sonrisa y con una ligera inclinación de concertista, dignísimo en sus ropas desastradas de abrigo, el gorro de lana, el chaquetón viejo, los mitones para defender las manos del frío invernal de Madrid. Una noche, nada más bajarme de un taxi, yendo a ver Porgy and Bess , el violín que ya me es familiar me recibió con las notas de Summertime , y en medio de la prisa de llegar a tiempo, de la confusión y el ruido del tráfico, aquel sonido agudo y sentimental me trajo de antemano la música tan querida de George Gershwin, que murió tan injusta y prematuramente en 1937 y este año cumple un siglo. Aquella noche, por u...