El banjo sin límites de Béla Fleck

El credo de Béla Fleck es que el mundo está lleno de música fantástica y escucharla enriquece CARLOS GALILEA Los sonidos breves, duros y brillantes del banjo dejaron su impronta en las imágenes de la película Deliverance. Era la década de los setenta y aquel diálogo instrumental de Eric Weissberg y Steve Mandell en Dueling Banjos impresionó a un adolescente neoyorquino llamado Béla Fleck. Tenía 15 años cuando su abuelo le regaló su primer banjo. En Los instrumentos musicales en el mundo, de Tranchefort, puede leerse que el banjo es un híbrido que tiene algo del antiguo sistro y de la pandereta: una caja de resonancia consistente en una moldura de madera circular sobre la que se tensa una membrana de pergamino, y un mástil muy largo con cuerdas de tripa o nailon. Aquel rudimentario instrumento que los africanos llevaron a Estados Unidos en el siglo XIX fue ampliamente utilizado en la música popular de allí. Su declive empezó hacia los años treinta, a pesar ...